EN BOCA CERRADA...
La tienda estaba llena de recuerdos. Cientos de postales con lugares característicos de la ciudad estaban expuestas al público. Cualquier muñeco y figura que se pudiera imaginar estaba allí; aquellos típicos paquetes llenos de sobres con té; mapas de Londres de diferentes zonas y formatos. La tienda era preciosa.
Me disponía a buscar algunas cosas para traer a España. Sin duda a mis familiares les agradaría un detalle de mi último paso por Inglaterra. Quería llevarle un detalle a mis padres y mi hermana. Mi ausencia no había sido muy larga pero estaba seguro que se alegrarían.
Tome los objetos que quería comprar y me dirigí al mostrador. Allí había dos jóvenes atendiendo a la clientela, que no era poca. Llegó mi turno y me atendió una chica alegre y sonriente. Dejé mis cosas en el mostrador y ella se dispuso a cobrarme. De repente ella me dijo el precio y yo, que no estaba muy atento, no llegue a entenderla.
Le pedí por favor si podía repetirme el precio y ella lo repitió. Ahora si lo había entendido.
No soy un angloparlante perfecto pero lo cierto es que con lo que estudie en la escuela, lo que estudio ahora en
De pronto, se volvió hacia la chica que me estaba atendiendo el joven de al lado. El chico era alto y de ojos claros y la miró. La chica riéndose dijo en voz no muy alta y creyendo que yo ignoraba completamente el idioma: “He´s spanish”
El chico comenzó a reír con fuerza y la chica volvió a hablar para decir: “I think so”.
La verdad es que los españoles no tenemos fama de ser buenos para los idiomas, hasta tal punto que ellos, que al parecer se encuentran con muchos de nosotros nos tenían catalogados. Y allí estaba yo, delante de ellos dos mientras estos reían, esperando a que me dieran el cambio.
La verdad no me sentó mal. Era una situación divertida en la que ellos creían que yo ignoraba cuando yo sabía y cuando ellos creían que sabían cuando ellos ignoraban. La verdad, no creo que lo hicieran con malicia. Pienso que solo pretendían divertirse pero sin hacer daño a nadie. Al fin y al cabo, yo no debía estar enterado de nada, con lo que no debía saber porque se reían.
Alargue la mano y recibí el cambio. Le dije con una sonrisa en la boca: “Thanks” y seguidamente le dije: “yes, I´m spanish”
Me volví sin tiempo para ver sus rostros y su expresión y salí a la calle. Llovía con fuerza mientras me refugiaba bajo un paraguas. Comencé a caminar con mis amigos de viaje mientras nos dirigíamos rápidamente hacia el metro…




bree dijo
La verdad que somos un poquito torpes con los idiomas...pero es que los ingleses son mucho peores...viven cuatro cientos años aquí y solo saben decir: Pael-la, ole, sangriá...y nada más...a mí me han pasado varios casos así en el trabajo...y fuera, ya que Málaga hay muchos...
26 Marzo 2008 | 07:21 PM