La soledad, esa gran aliada y esa gran traidora. No hay nada mejor en la existencia del hombre si se busca para meditar, para encontrar la armonía, para darse un respiro, para salir de las prisas; para hacer un punto y aparte en el camino, para encontrarte a si mismo. Estar solo con uno mismo, con ese niño y hombre que llevamos dentro. La tranquilidad,la persona y el cosmos a solas, frente a frente. Muchas personas viven en meditación permanente buscando su esencia. La soledad puede ser muy beneficiosa para el ser humano.

Pero la soledad tiene dos caras. La otra es la de la tristeza y la amargura. Qué dificil es estar solo cuando no se ha escogido, cuando las paredes de la habitación se caen encima de uno al perder a un ser querido, cuando se recibe una mala noticia. Cuando sabes que no tienes a nadie con quien contar. Qué dura puede llegar a ser. Cuanto mal puede causar y cuanto puede llegar a destruir.

La soledad, tan buena y tan mala a la vez, tan necesaria y tan odiosa.