RESPETO ¿PARA TODOS?
Entra el profesor en la sala. Profesor de la vieja escuela, de gran cantidad de manías. Ya tenía una edad considerable, con barba canosa, sus gafas de intelectual. Catedrático nada menos, de gran prestigio, y de los mejores, dicen...
Había dedicado su vida al estudio. Se rumorea que es una de las causas por las que es soltero. Es firme y duro, frío. Parece que le falta cariño y ternura, pues está cubierto con una capa de insensibilidad, simple apariencia, aunque a veces le funciona para engañar a los alumnos. Es lo que ellos llaman "amargado"
Se quita la chaqueta y se hace el silencio en la clase. Nadie se atreve a levantar la voz. Nadie quiere formar parte de sus comentarios, llenos de ironía, a veces, casi ofensiva. Allí está, uno de estos reyes de la universidad. Esas personas que tienen tanto poder, sobretodo si como este tienen una cátedra, que no tienen que fichar al entrar al trabajo, que puede ausentarse sin previo aviso, que está más pendiente de esos proyectos que pueden dar gran prestigio a su carrera profesional que de sus alumnos.
Pasa por todas las filas de mesas, repartiendo hojas de papel, con el sello de la universidad en la cabecera. Ese día harían comentario de texto histórico para después entregarselo. Acaba de repartir las hojas y seguidamente reparte los folios con los textos. Cuando todos los alumnos tienen el texto vuelve a su mesa y se sienta mientras los alumnos comienzan a leer.
Se abre la puerta. Entra una chica joven,morena y con ojos oscuros, alegre. Avanza en la clase y se sienta en una mesa. El profesor la mira. Ella observa a sus compañeros y ve lo que están haciendo. Ve las hojas en la mesa y se dirige hacia allí, donde está el maestro, y dice en un susurro:
-¿Me puedes dar una hoja y un texto?
El profesor se levanta con los ojos llenos de ira. El público le mira y queda espectante. Tras unos segundos comienza a gritar.
- ¿Me has tratado de tu? Pero tu quien te crees que eres. Yo soy el profesor y tu eres la alumna. No tienes ni idea de con quien estás hablando. Te exijo que no me vuelvas a tutear nunca. Solo consiento que me tuteen algunos de mis colegas. ¡Qué falta de educación! ¡Qué desfachatez! Así va este país. Estamos perdiendo los valores.Ya no hay ni respeto.
La chica quedó blanca, se retiró poco a poco hacia su mesa. Todos la miraban. Llegó a su mesa, agarró su bolso y sus cosas y fue con paso rápido hacia la puerta, la abrió, y cuando ya iba a salir se volvió y miró al profesor con cara de rabia, con mirada desafiante, estuvo así unos momentos hasta que se atrevió a abrir la boca.
- Señor profesor, me parece correcta su exigencia de que no le tutee. Tal vez fue un error por mi parte hacerlo. No sabía que era tan importante para usted y mucho menos que se fuera a poner tan cardiaco. Pero si, es culpa mía el no haberle tratado con un trato formal.
Lo que no le consiento es que usted me exija que yo le trate de usted pero usted me trate de tu. En la educación no existe ni clase ni condición señor profesor, y yo no le consiento que me exija lo que usted no cumple, porque no me merezco menos respeto que usted.
Se dió la vuelta y salió de clase cerrando la puerta tras de si. La clase quedó en silencio. El profesor respiraba lentamente al borde de la histeria. Los alumnos miraban hacia abajo evitando mirar la cara del profesor. Los alumnos siguieron con el comentario hasta el final de la clase.






ciudadanakeing dijo
Elemental querido Watson.
Si quieres ser respetado, has de respetar primero. Y ya no es lo que se diga , sino, cómo se diga. Levanta el tono de voz a una alumna y encima lo hace en público. Uso y abuso de poder.
No por el hecho de tener titulos es una persona más educada que otra que no los tenga.
Saludos
15 Abril 2007 | 08:12 PM