Dicen, que realmente una persona no sabe valorar lo que tiene hasta que lo pierde. Es posible, pero también es sabido que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Tal vez, aunque nos demos cuenta de lo que tenemos cuando lo perdemos volvemos a dejar de valorarlo cuando a volvemos a recuperarlo. O tal vez no...
No hay nada como volver a despertarse cada mañana. La sensación de que empieza un nuevo día es maravillosa. Ese bonito comienzo, el despertar y el saber que siempre habrá cosas inesperadas en las horas siguientes siempre es un símbolo de esperanza. Siempre. Incluso cuando se está en el fondo, muy en el fondo.
En la vida hay épocas buenas, épocas malas y épocas sin rumbo, tal vez...indiferentes, en las que no se sabe a dónde se va pero se sigue avanzando en el camino de la vida. Me gustaría que mi pronóstico no se hubiese agravado llegando a este fondo, frío y duro del que es difícil levantarse.
Dicen, que después de la tempestad llega la calma, aunque hay tormentas en las que parece que nunca va a amainar. Cuando la lluvia cae fuerte y el viento golpea es difícil imaginar un Sol más allá, en el horizonte. Lejos, pero venidero.
A pesar de todos mis defectos y errores, sé apreciar mis virtudes. Sé esperar y soy constante y aunque el fondo es un lugar poco agradable, no me quejo.
Un placer volver a escribir tras tanto tiempo. Mis abandonos son constantes, por eso no voy a prometer nada.
Un abrazo desde el fondo, muy en el fondo...

